La Guerra contra Irak, primero como una amenaza,
ahora ya un hecho casi concluido oficialmente, además de un
bombardeo de informaciones, ha provocado que una palabra, una determinada
palabra se repita hasta la saciedad en los medios de comunicación
y que se repita con un significado erróneo. Nos referimos,
claro está, a la palabra "americano". Al parecer
nos encontramos ante una guerra entre América, todo un continente,
e Irak, un pequeño país del Oriente más próximo
a nosotros, los europeos. Cuando oigo hablar del presidente americano,
de los dirigentes políticos americanos, del ministro de asuntos
exteriores o de defensa americanos, no sé si hablan de dirigentes
de Perú, Colombia o Costa Rica. Y cuando oigo decir "el
presidente americano, George Bush", me pregunto si se trata de
un presidente elegido por todos los americanos, es decir, los millones
de personas que habitan desde Alaska hasta la Tierra del Fuego o si
esa metonimia lo que resume es un espíritu neo-colonialista
o un patético complejo de superioridad que hace que frente
a la grandeza económica y cultural estadounidense el resto
de los países del continente americano se conviertan o en estados
asociados, o en realidades dispersas y difuminadas, que solo cobran
prestancia cuando son señaladas por el grandioso brazo de la
estatua de la libertad y su amenazadora antorcha.
Que una lengua tan precisa en sus definiciones como el alemán,
confunda los términos estadounidense y americano me parece
preocupante. De los estadounidenses no me sorprende, ellos creen,
o están seguros de ello, representar al espíritu de
América. Ellos son los que dirigen el futuro del continente,
en lo que lamentablemente hay algo de verdad, hacia la democracia
y la libertad, y ésta es la parte de mentira. Pero cuando gritan
algunas de sus insignias como "God bless America" los estadounidenses
se refieren exclusivamente a ellos mismos, unos 500 millones de personas
se quedan pues sin país, sin continente y sin nacionalidad.
Y, por supuesto, sin bendición divina.
Las palabras tienen más poder del que solemos
concederles y la repetida utilización de una de ellas, confundiendo
su significado, acaba por falsificar la percepción en el oyente
o lector, de aquello que designa. Este nombrar la parte por el todo
es peligroso y los periodistas deberían cuidar más el
uso que de determinados términos hacen para no negarles su
identidad a los millones de americanos que no son estadounidenses.
Ni quieren serlo. Pero, claro, no sólo los periodistas, sino
todos nosotros y especialmente nuestros visitantes, cuya lengua parece
haber olvidado el origen de esta palabra.
Algunos comentarios de los lectores:
Verónica Cardozo, Uruguay
7 de abril de 2003
He leído en la página lo que has escrito sobre la
guerra y me ha gustado
mucho. Te lo agradezco como americana ... Aquí es increíble
lo mayoritario del sentimiento en contra de la guerra. Debe de ser
una de las pocas veces, en la (corta) historia de este país,
en que estamos tan de acuerdo en algo... por más que el gobierno
así no lo manifieste y ¡es que nos tienen de pies y manos!
En fin, nada, que sería un placer hacer algo con ustedes. Iremos
viendo.
Desde aquí abajo (para uds.; para nosotros desde aquí
arriba) vaya un abrazo para todos.
Nilda Ruiz
27 de abril de 2003
No es correcto tratar de imponer sus ideas y sentimientos a
otros, por la razón que sea. En un principio me gustó
su sitio de internet, pero cuando conocí el verdadero motivo
de su creación me desilusionó. Pues está evitando
que sus emociones lo dejen ser objetivo. El hablar mal de nosotros
los estadounidenses no me parece bien. Sus comentarios reflejan a
una persona dolida por la falta de muchas cosas, una persona infeliz,
ni satisfecha, llena de odio, rencor, y llena de complejos de inferioridad.
Estados Unidos es aunque usted no lo quiera aceptar un país
que se fundo en el cristianismo, y al cual DIOS ayudó a fundar.
De la misma forma su tierra pudo haber sido fundada por DIOS pero
si ustedes no supieron agradecer a DIOS y les fue quitada no puede
andar como los locos echándole la culpa a quien no la tiene.
A pesar de sus malos comentarios y desenfocada visión, el pueblo
de Irak hoy se ha librado de un dictador cruel y despiadado. Hoy me
siento orgullosa de que mi país haya ayudado a muchas naciones,
y siento una pena terrible por las naciones que no agradecen este
esfuerzo nuestro. Ya DIOS les dará el pago por su ingratitud.
Se encuentren o no armas de destrucción masiva, o Estados Unidos
logre una ganancia del petróleo por su valentía, le
daré gracias a mi DIOS por haberme permitido nacer un nación
como esta.
Que DIOS lo ilumine.