El gobierno de Hamburgo ha elaborado un proyecto de
ley para regular el sector de los medios de comunicación.
La aprobación de este texto legal supone la
desaparación del Canal Abierto (Offener-Kanal) de Hamburgo
desde el 1 de julio de 2003. Se proyecta, en cambio, la creación
de una nueva institución la Hamburg Media School, un centro
de estudios de nivel superior y carácter privado, cuyas tasas
de matriculación serán elevadas y para un número
reducido de estudiantes. Para financiar esta escuela se van a vender
algunas de las frecuencias de que ahora dispone el Canal Abierto
y además se prevé la creación de un nuevo "Canal
ciudadano" que emitirá aquellos programas que previamente
autorice la dirección de esa escuela y que considere adecuados,
según unos principios no claramente establecidos.
Como consecuencia de esta legislación, se suprime el Canal
Abierto en su concepción actual, es decir, una plataforma
democrática, la única en este Estado que permitía
a sus ciudadanos, no sólo ver televisión y escuchar radio,
sino también hacerlas, es decir, producir directamente los programas.
Los Canales Abiertos constituyen una iniciativa loable en el sistema
alemán de medios de comunicación. Al igual que en Hamburgo
existen en otros Estados alemanes. El que tenemos aquí lleva
funcionando 15 años y ha reflejado en este tiempo la variedad
cultural (con emisiones en quince lenguas) de Hamburgo, un Estado que
presume de su identidad pluricultural y de su proyección internacional.
Un rápido repaso a la programación del Canal Abierto
revela que los colectivos sociales menos representados por los medios
de comunicación estándar, tanto públicos como privados,
encontraba en este canal un espacio privilegiado de expresión.
En concreto para las personas interesadas en la lengua española
y las culturas y sociedades hispanas, este canal brinda la posibilidad
de practicar el castellano, al emitir en parte en esta lengua, así
como de ampliar los conocimientos de música, sociedad, política
o literatura.
La nueva ley proyecta un futuro incierto sobre la oferta cultural que
quedará en manos de la nueva institución mediática
y, en cualquier caso, conlleva dos consecuencias negativas:
- una pérdida de la independecia para los nuevos programas,
que quedan supeditados a los intereses del mercado y no a la libre
participación de los ciudadanos;
- la desviación de fondos públicos (el impuesto por
el uso de la radiodifusión) para financiar un centro de carácter
privado y elitista, y su nueva oferta cultural y educativa no democrática;
Resulta preocupante la evolución político-social que
el gobierno de Ole von Beust está generando en Hamburgo. El cambio
legal del que hablamos es, por una parte, una nueva muestra de desprecio
de este gobierno por una realidad social evidente: Hamburgo es el Estado
federal alemán con mayor porcentaje de residentes de otras nacionalidades.
No se trata de extranjeros ni extraños, sino de ciudadanos que
contribuimos a la financiación del sistema público y que,
por tanto, nos alegramos de ver representada su riqueza cultural.
Por otra parte, es un ejemplo más de la política privatizadora
que está desmontando el actual sistema social alemán.
Por todo ello, queremos apoyar desde este espacio la inicativa ciudadana
surgida contra el cierre del Canal Abierto y que está reuniendo
firmas para elevar al Senado una petición popular.
Si te interesa conocer más información sobre este tema,
puedes consultar la
página web que ha creado el Foro de Usuarios del
Canal.