Marzo, 2003
Asunción V. Hermida
Auf
Deutsch
El 8
de marzo se convirtió en la fecha para celebrar
anualmente el
día internacional de la mujer en 1921, desde entonces
han tenido lugar en esta fecha numerosas manifestaciones y actos reivindicativos
por los derechos de las mujeres. Afortunadamente desde aquella época
muchas cosas han mejorado, especialmente en los países más
desarrollados, pero todavía queda mucho por hacer, incluso
en países como en Alemania, donde el feminismo parece un movimiento
superfluo cuando no exótico.

10:00
Un pequeño test cultural
Antes de dirigirnos a la manifestación que
se inicia en Hamburgo a las 12 de la mañana, sometimos a
un pequeño test informal a aquellas personas conocidas que
nos encontramos durante la compra.
- Bueno, supongo que hoy me harás un descuento, ¿no?
- ¿Por qué?
- Por ser el Día de la mujer
- ¿Ah, sí? No sabía ..., sí, sería
una buena idea, pero...
Ninguno de nuestros interlocutores parecía
tener muy presente esta fecha. En fin, "quizás no sea
tan importante", pensamos, y nos dirigimos a la manifestación.

"Respeto
hacia la variada cultura de las mujeres en nuestra ciudad. ¡Parad
el despotismo del Senado!"
12:00
Her mit dem schönen Frauenleben - in Hamburg und weltweit"
( "Aquí con la bella vida de las mujeres, enHamburgo
y el mundo")
Bajo este lema se ha convocado la manifestación en Hamburgo.
El tiempo no parece querer contribuir a esa "buena vida".
Llueve intensamente y se percibe desde el principio que la participación
va a ser mucho menor que el año anterior, en el que el cambio
de gobierno y la política ahorradora en todas las esferas sociales
había movilizado a más mujeres.
Como ya nos sorprendió hace un año, se pidió
a los hombres que se colocaran al final de la manifestación
si querían participar; otro año más se mantiene
el feminismo de la diferencia, de las fronteras, hecho que no sucede
en otros países, y que nos parece poco beneficioso para despertar
el interés y el apoyo por cualquier causa. Efectivamente al
final se situaron varios hombres que acompañaban a un grupo
de mujeres turcas pertenecientes a la AGIF (Förderation
der ArbeitsimmigrantInnen aus der Türkei/Federación
turca de trabajadores) y un colectivo de iraníes de la ciudad.

Más de 1.000 personas se manifestaron austeramente
durante dos horas hasta terminar en la plaza del ayuntamiento. Poco
colorido, pocas acciones, pero buen humor. En los discursos que se
escucharon y en las pancartas había sobre todo críticas
al senado y su supresión de subvenciones; declaraciones en
contra de la guerra y denuncias de la situación de mujeres
inmigrantes.


También como el año pasado pudimos constatar el escaso
interés por parte de los medios de comunicación locales;
la televisión en concreto prefirió no hablar de la manifestación
y dedicar al tema una pequeña mención en las noticias
con las razones por las que las mujeres hamburguesas debían
sentirse orgullosas: buenos niveles académicos, buen estilo
en el vestir, seguridad en sí mismas... Sin comentarios.
Algunas reflexiones
A pesar de lo discutibles que nos puedan parecer algunas de las formas
organizativas de este acto, consideramos que sigue siendo importante
salir a la calle para celebrar este día y reconocer con ello
su importancia social y la necesidad de resolver todavía bastantes
conflictos de desigualdad de género, no sólo en nuestros
países, sino en otros muchos donde las condiciones de vida
de las mujeres son lamentables.
Se suceden los
informes de UNICEF que revelan que
en muchos países, especialmente los más pobres, las
niñas y adolescentes tienen peores condiciones de vida que
los muchachos de su edad, tanto en su alimentación y sanidad,
como en su educación. La causa principal de mortalidad de niñas
y adolescentes sigue siendo en los países subdesarrollados
el parto; también son ellas las víctimas mayoritarias
del SIDA. No olvidarse de estos datos y dejar oír nuestra voz
en este día por estas jóvenes es, creemos, una obligación
moral no sólo de las mujeres que disfrutamos al menos del derecho
a la vida y a la educación, sino también de los hombres
con los que convivimos.
Si volvemos a nuestro entorno más cercano, todavía
quedan muchas cosas por las que salir a la calle en este día.
En un Informe
del 2001 de la Unión Europea en relación
con la política científica y la igualdad entre géneros,
se evidencia que aunque ha aumentado la participación femenina
en las carreras universitarias y las mujeres constituyen actualmente
la mitad de la población de estudiantes, sin embargo, su proporción
disminuye acusadamente en los estudios posdoctorales, donde empieza
la trayectoria profesional, es decir, las mujeres abandonan el mundo
académico a un ritmo muy superior al de los hombres. Cuanto
más alto es un puesto en la jerarquía académica,
menor es el porcentaje de mujeres que lo ocupan. Así, el de
catedráticas es muy bajo y oscila entre el 5% de los Países
Bajos y el 18% de Finlandia. En seis países de la Unión
constituyen el 7% o menos. Asimismo se observa que aunque la disminución
de la representación femenina se da en todas las materias,
el porcentaje de catedráticas es muy inferior en disciplinas
específicas como las ciencias naturales o las ingenierías.

"Las mujeres queremos
el 100%"
En cuanto a los puestos directivos son pocas las mujeres que ocupan
cargos superiores de gestión en universidades, lo que tiene
diversas consecuencias: las mujeres no asisten a los debates donde
se toman decisiones políticas, por lo que no pueden plantear
alternativas a la situación y a los procedimientos actuales;
por otro lado, debido a su escasez, las que entran en el sistema carecen
de modelos de referencia. El citado informe nos recuerda que en muchas
instituciones académicas los procedimientos de empleo y promoción
se basan en prácticas anticuadas, debido a la rigidez de las
élites académicas y científicas, de forma que
a pesar del reconocimiento de igualdad de oportunidades, la participación
en los espacios de decisión sigue siendo de segundo orden.
Los mismos techos de cristal quedan reflejados en el mundo empresarial
a través de los recientes datos de Eurostat, según los
cuales encontramos el doble de hombres que de mujeres en posiciones
directivas en sentido amplio, y cuanto más alto es el nivel
de responsabilidad menor es el número de mujeres. En el caso
de Alemania, sólo un 3% en los puestos de alta dirección.
Si nos centramos en este país, podemos seguir con las diferencias
salariales y las que se refieren a la dedicación familiar:
sólo en un 2,4% de los casos es el padre el que decide hacer
uso de la excedencia para el cuidado de los niños.
Por todos estas razones y muchas más, invitamos a todas las
personas que miran con cierto escepticismo la celebración de
este día, primero a que se informen y no acepten sin más
el letrero de "pasado de moda" para un tema que puede ser
importante en su futuro; y en segundo lugar, a unirse a próximas
manifestaciones y a crear entre todos más equidad y solidaridad.
