Crónica de la manifestación en Valencia
Para las seis de la tarde del 15 de febrero está convocada
la manifestación contra la guerra preventina en Iraq por más
de 90 organizaciones ciudadanas. A pesar de la lluvia, una hora antes
las calles que llevan al lugar de partida de la manifestación
empiezan a llenarse y el acceso al mismo se colapsa. Pronto queda
claro que por el recorrido autorizado no cabe la gente que se sigue
congregando.

La cabecera de la manifestación sale antes
de tiempo para evitar que aumente el colapso humano y a los pocos
metros tiene que variar el recorrido inicial tomando vías más
amplias; sin embargo, su avance es muy lento porque se encuentra con
participantes que vienen tanto de frente como por cualquier calle
adyacente en busca de un posible acceso a la marcha. Pronto la gente
se da cuenta de que es imposible seguir un único trayecto y
decide ir por recorridos paralelos para confluir en el lugar elegido
como término: la explanada enfrente del río Turia.

Durante más de tres horas estuvieron marchando
personas por las dos calles más anchas de la ciudad. El caos
provocado por la decisión de la delegación de gobierno
al autorizar un recorrido que prefería ignorar el alcance de
la protesta no influyó en el ánimo de los manifestantes,
que, por una u otra vía, se encontraron y terminaron juntos.

En total se estima que se manifestaron en la ciudad de Valencia unas
500.000 personas de una población de 800.000. Entre los participantes
se buscaban referentes históricos de otras manifestaciones
tan multitudinarias y la respuesta coincidía en señalar
la ocurrida a finales de los 70 para reivindicar el estatuto de autonomía.
En cualquier caso, hay que tener en cuenta que no sólo se convocó
la manifestación en la capital, sino en otras ciudades de la
provincia.
Con este nivel de participación es lógico entender
la heterogeneidad de los manifestantes, que tuvieron el protagonismo
a diferencia de lo que suele ocurrir en otras convocatorias, donde
son los partidos, asociaciones o grupos convocantes los que marcan
la expresión. De hecho algunos de los más importantes,
como el partido de la oposición o los sindiatos, llegaron entre
los grupos finales.

El ambiente lúdico marcó el ritmo de
la marcha, junto con manifestaciones de rechazo a la guerra y a sus
consecuencias y contra Bush, el grito más coreado fue "esto
nos pasa por tener un gobierno facha": Asímismo cuando
los manifestantes se encontraron con la televisión pública,
y ya era evidente la masiva participación, coreaban "mañana
diréis que somos 5 o 6". Esto no sólo revela
la desconfianza ciudadana ante el habitual baile de cifras a la hora
de ofrecer los datos de participación en las manifestaciones,
sino que, en el caso de España, evidencia la conciencia de
la manipulación mediática que ejerce el gobierno de
Aznar a través del secuestro de la televisión pública,
como puso de manifiesto la cobertura informativa del hundimiento del
Prestige.