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Noviembre 2001 Otoño en Hamburgopor Asunción Vacas Hermida y Detlef Zunker El otoño ya se ha hecho presente en la ciudad, y la caída de las hojas ha venido esta vez acompañada de otra más triste, la de la cultura. No es posible consolarse con el conocido refrán alemán: "Wenn die Sonne der Kultur niedrig steht, werfen selbst Zwerge lange Schatten", puesto que el nuevo gobierno no ha conseguido ni siquiera encontrar un "enano" para dirigir el futuro cultural de la ciudad. Durante la campaña electoral el tema estrella fue la seguridad. Casi la totalidad de los periódicos hamburgueses, que casualmente pertenecen a una editorial políticamente muy conservadora, decidieron convencernos de que Hamburgo es una ciudad insegura. Para ello, no dudaron en esconder información que revelaba que Hamburgo se había convertido en una ciudad con menos criminalidad en los últimos años. Tampoco dudaron en aprovechar el atentado del 11 de septiembre para generar miedo y apoyar la política del CDU y el partido (¿existe realmente?) de Schill. Ahora ya han llegado al Gobierno y sus actos hablan por sí solos. Los mendigos tienen que desaparecer del centro (la City); aquí además el orden público pasará en parte a un servicio privado de seguridad; los amantes de la velocidad podrán disfrutar libremente de su pasión: el límite de velocidad en la ciudad aumentará a 60 Km, y además los controles por radar y las zonas residenciales (con limitaciones mayores) se van reducir. En lugar de contratar
a más profesores, como se prometió antes de las elecciones,
se pretende reducir el tiempo en que los alumnos deben terminar la escuela
y realizar la selectividad (de 13 a 12 años), con la consiguiente
reducción de costes; sin embargo, no se piensa en ahorrar cuando
se propone que cada escuela tenga un policía a disposición. |
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- la lucha contra
la desfiguración de la ciudad por los Graffitis |
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Ante tantas brillantes
y profundas ideas, no es extraño que este gobierno no haya encontrado
un/a candidato/a para encargarse de la cultura. Algunos de los aspectos
que han hecho de Hamburgo una ciudad internacional, y le han dado fama
de "Metrópolis" abierta, como el diálogo entre
culturas y el interés por la identidad de las minorías residentes
en la ciudad, no existen en este acuerdo. Los extranjeros aparecen sólo
como "grupos problemáticos", que requieren un tratamiento
especial que se traduce en la mayor presencia policial en aquellos barrios
donde más inmigrantes viven. Así como un endurecimiento
de las medidas de expulsión a sus países de origen. |
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