¿Qué
queda, cuando nos distanciamos de todo lo que no conocemos o nos parece
extraño? Un pequeño mundo, excluídos también
seguramente los ciudadanos de la Unión Europea, que por cierto
son el grupo más numeroso con diferencia de los residentes extranjeros,
tanto en Hamburgo como en Alemania.
¿Ha merecido la pena el escándalo? De
momento, los partidos coaligados con Schill, aunque han criticado duramente
sus palabras y su actuación irrespetuosa, sin embargo, parecen
preferir mantener una "exitosa" política de gobierno;
en este sentido, el presidente de esta coalición gubernamental,
el conservador Ole von Beust, ha manifestado: "Si expulso al
señor Schill la consecuencia sería el fin de la coalición.
Nosotros nos hemos propuesto algo y ya en parte lo hemos alcanzado con
esta coalición. Esto es más importante. Es necesario sopesarlo
serenamente."
Es posible que éste sea el modelo cargado de
futuro que nos proponen conservadores y liberales como alternativa al
actual gobierno rojiverde en Alemania, especialmente adecuado en un
Estado que es el que posee el número más elevado de residentes
extranjeros de este país. Sin duda, es un ejemplo de la llamada
globalización mundializadora y de la integración multicultural
europea.
En cualquier caso, a pesar del masivo apoyo de los medios de comunicación
durante toda la campaña electoral, los hamburgueses se han decidido
por otro gobierno para su país (alrededor del 58 % de los votos
para los rojiverdes) y, aunque se trata de diferentes elecciones, evidencia
la desconfianza de los votantes ante esta coalición con el partido
de Schill, el cual no llegó ni al 5% de los votos en Hamburgo.