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Bilbao,
verano de 2002
Al visitar
otra vez Bilbao en el verano de 2002 sentía curiosidad por ver
cómo habían progresado las obras. Por ejemplo, casi habían
terminado el paseo a lo largo de la ría que conecta con el casco
viejo. La ría está todavía muy contaminada pero se
va aclarando poco a poco. Marta tiene un nuevo piso al lado y hasta hoy
la vista a través de la ventana es muy fea. Pero quizás,
algún día, su piso tendrá más valor por su
extraordinaria situación.
Marta me dijo que habían construido un nuevo sistema para aclarar
el agua. Se llama Sifón de Deusto" y es un edificio
muy bonito que sirve para conducir las aguas sucias del margen derecho
hasta la depuradora de Sestao.
A pesar del
éxito de la nueva urbanización había también
efectos negativos. Por ejemplo, los precios de los pisos, hostales y de
la alimentación habían aumentado enormemente. Se notaba
un desplazamiento social de la gente que ya no podía pagar el alquiler.
La esperanza de muchos hoteleros de ganar más con el turismo no
se había cumplido. La mayoría de los turistas residen en
San Sebastián, una ciudad de la costa muy bonita, y van a Bilbao
solamente para un día. Y la superficie de titanio del museo Guggenheim,
el emblema de la ciudad moderna, corría el peligro de no ser suficientemente
resistente al viento y a la contaminación.
Pero
a pesar de los efectos negativos pienso que es un proyecto de urbanización
muy logrado y que una visita vale la pena. Y no solamente por la arquitectura
moderna sino también por los edificios del pasado y la gente que
es muy maja.
¡Agur!
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