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| "Torres
Humanas" o el descubriento de una familia |
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El "guiri", el turista alemán que puebla las costas españolas atraído por el sol para volver luego a su oficina y ser la envidia de sus compañeros, cree ver en el folclore de las postales que había enviado a los suyos tan sólo una escenificación preparada para turistas. Sin duda, esta visión va fuertemente ligada a la relación imposible que tiene el alemán con su propia tradición: no en vano estas costumbres tradicionales conllevan para muchos alemanes un regusto de nacionalismo. No obstante, el que no sigue las rutas turísticas y visita la verdadera España se da cuenta de que las imágenes de postal no se crearon en absoluto para turistas, sino que lo que muestran es exactamente lo que hay. Estas tradiciones medievales, muchas veces religiosas, tienen una importancia palpable para los españoles y les imprime un carácter, a ellos y a su país. A menudo estoy en la ciudad catalana de Lleida. Esta capital de provincia, situada entre grandes campos de fruta al lado del Segre, en un altiplano entre los Pirineos y el Mont Sec, es la ciudad donde creció el que es mi pareja y donde vive su familia (ahora también la mía); de ahí que siempre tengo nuevas impresiones de la sociedad española. |
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Llegados a
la plaza, la figura del Santo se adorna con cantidades impresionantes
de flores, ofrendas que asegurarán la protección del Santo
durante todo el año.
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¡La familia! En relación a ella me gustaría
mencionar de nuevo las Torres Humanas. La primera vez que presencié estas Torres Humanas lo entendí de forma mucho más clara: y es que en las fotografías de estas construcciones acrobáticas sólo se suele apreciar la torre en sí. A la gran cantidad de gente mayor (diría que de hasta 50 años), hombres y mujeres que sostienen la base, que " respaldan " a las generaciones posteriores ofreciéndoles seguridad en la cima, a esos sólo se les puede ver cuando estás ahí. |
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