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A Margarita Bonmatí
(...) Leyendo estos días los periódicos,
viendo las fotos de las casas hundidas en Madrid por el bombardeo
se me rompe algo dentro. Me dices que abandone la idea de volver
a España, y eso tan natural, tan lógico, me suena
a sorpresa. En mis clases hablo de España, de su tierra de
Castilla, de Andalucía, y no puedo darme cuenta de si existe
todo eso, aún, o no. Además, Marg, tú no sabes
lo que es enseñar el español, asi tan lejos de España,
en estos momentos. El idioma es al fin y al cabo, la esencia de
un país, en mi memoria ¿No crees tú
que en el idioma se conservan y guardan, como en una memoria, las
esencias de un país? A veces explicando en clase un
autor, salta a mi vista una palabra de esas cargadas de enorme significación
espiritual española, y me estremezco. Hoy, para mí,
el idioma es la mejor memoria de mi país, y como lo estudio
y lo explico resulta que sin querer, sin desear acordarme, lo estoy
recordando a todas horas. Se me ha ocurrido últimamente (ya
te explicaré otro día lo que es) escribir un librito
para ganar algún dinero, un objeto práctico: pero
luego al pensar en ello, he visto que yo mismo me engañaba,
y que el fin del libro era recordar España. Tú quizá
no comprendas lo horrible que es para mí hacerme la idea
de no oír estas palabras españolas dichas
por cualquiera, en la calle, en el campo, ya más. Siempre,
después de vivir en el extranjero me ha emocionado al volver
a España, el oír mi lengua, el encontrarla otra vez,
hablada por el que sea, por el vendedor de periódicos, por
el ser más humilde. (Recuerdo, ahora, de pronto, la maravillosa
charla de Isabel, la criada de Sevilla).¿Es posible, Marg,
que no vuelva a España nunca? Mira, te diré en confianza,
casi en secreto, que ahora que se me presenta ocasión de
pasar otro año aquí, siento como una gana íntima
de irme a Europa, mejor dicho a España. Sé que es
un disparate, sí, pero cuando pienso en ciertas cosas de
allí, en ciertos lugares y luces, en los jardines del Alcázar
de nuestro octubre del 35, en el Escorial, me dan ganas de rendirme.
¡Y es tan tremenda la perspectiva del lanzamiento de
una nueva vida profesional, aquí! Aún no nos damos
cuenta de lo que hemos perdido. Cuando se haga la paz (?) veré
que no tengo ni carrera, ni puesto, ni dinero, ni nombre, que me
falta todo eso que he ganado en 40 años de vida y se ha vuelto
humo. Pero que me falta, y eso es lo peor, ese algo impalpable,
del aire, de la luz, del modo de hablar, de los paisajes y los cielos,
que se llama España. Y nuestra casa...¡Pero más
vale no hablar de eso! Tendré ánimo, no temas Marg
por nosotros.
Pedro
Notas:
el Alcázar: famoso palacio en Sevilla
el Escorial: pueblo a 49 Km de Madrid en donde se encuentra
un famoso monasterio
(Cartas de Viaje (1912-1951).
Pedro Salinas. Edición, prólogo y selección
de Enric Bou. Ed. Pre-textos, Valencia, 1996, pp.77-78).

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