Manuel Arce Pardo

Es un cubano de 46 años. En Camagüey, su ciudad, es profesor de alemán y ecoturismo. Está casado y tienes dos hijos. Por casualidades de la vida, entramos en contacto con él y se ofreció amablemente a responder a algunas de nuestras preguntas.

 

 

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¿Cómo es que te dedicas a enseñar alemán?

Aprendí alemán en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de la Habana y me gradué como traductor e intérprete. Enseño alemán por pura casualidad. Siempre rechacé ser maestro pero luego de 11 años como traductor, hube de asumir el trabajo de la enseñanza, después de que colapsara la República Democrática Alemana y disminuyera la necesidad de traductores. Sin embargo, aunque haya llegado a la enseñanza por un camino indirecto, no me arrepiento de enseñar: es una de las obras más nobles que se pueden hacer en la vida

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Me gusta tratar con las personas y ver cómo adquieren conocimientos y habilidades. A mis estudiantes les interesa mucho conocer cuestiones socio-culturales.

¿Has estado alguna vez en Alemania? ¿Cómo te influyó esta experiencia?

Sí, he estado tres veces; por primera vez en Leipzig de 1982 a 1984, trabajando como traductor en una fábrica; fue una experiencia maravillosa, pues aprendí mucho de la idiosincrasia y la mentalidad del alemán. Luego volví dos veces en 1996 y 1998, en ambas ocasiones a Göttingen por tres meses a cursos de formación.

De mi estancia en la RDA me sorprendió, sobre todo, que diera más de lo que económicamente podía dar: había muchas fiestas en las empresas, etc, lo cual era pagado por las mismas y realmente no se trabajaba tanto como yo pensaba. Las personas en su gran mayoría miraban a Occidente como las vidrieras donde se puede comprar mucho, pero no pensaban en el aporte social tan elevado que cuesta todo eso. Por eso creo que aún hoy dia, ellos no comprenden muchas cosas. Tampoco pienso que era un país en ruinas, como hacen creer a las personas en el oeste del país para justificar el desmantelamiento de la industria en el territorio oriental; lo cual es una maniobra, a mi modo de ver, que conviene a muchos, pues eliminan de ese modo la competencia. Es verdad que hubo corrupción, tampoco creo que la antigua RFA estuviera libre de ella. Basta con preguntar dónde fue el dinero de la "Treuhand".

¿Cuál es tu relación actual con Alemania?

Leo mucho de lo que se publica en Alemania, no todo lo que quisiera, hoy día el tiempo es un gran limitante. Me interesa mucho lo que Alemania está haciendo en materia de ecología.

¿Y tienes contactos con alemanes?

Actualmente tengo muchos contactos con amigos alemanes y con familias mixtas cubano-alemanas. Parece que las parejas mixtas a menudo gozan de éxito, sobre todo cuando se trata de parejas que tienen como base el amor. En ellas generalmente el alemán aporta los rasgos de su idiosincrasia y el cubano su alegría y otra forma de ver la vida. Normalmente viven en Alemania (a casi todo el mundo le gusta vivir en uno de lo 20 países más ricos del mundo). Pero algunos viven en Cuba y asombrosamente conozco a muchos que están luchando por obtener una residencia en Cuba, y a otros que viven acá a pesar de nuestras necesidades económicas. Por ejemplo, tengo una amiga alemana en La Habana, que imparte alemán; ya ella habla con el acento habanero y está muy familiarizada con nuestra vida. El año pasado viajamos juntos a Málaga a cuestiones de estudios y las personas allí no le sentían el acento y se asombraban al enterarse de que era alemana.

Puesto que das clases en el sector del turismo, ¿qué nos puedes decir de los turistas alemanes van a la isla?

A Cuba vienen todo tipo de turistas, pero por lo general son amigos de Cuba y de los cubanos. Cuando llegan a conocer un poquito la Isla y su gente repiten. Los cubanos somos hospitalarios y el alemán en particular es querido y admirado por nuestro pueblo, aunque existe el prejuicio contra el idioma. De Alemania, a mi modo de ver, aún se conoce muy poco. Este es un país que está sometido a una agresión cultural de nuestros vecinos más grandes, por lo que en materia de música y cine primordialmente predominan Hollywood y las discográficas norteamericanas que nos llenan de mucha basura dentro de algunas cosas buenas. De Europa lamentablemente no llega todo lo que quisiéramos.

¿Qué le recomendarías a un alemán que va por primera vez a Cuba? ¿Qué te gustaría que supiera?

Que deje de ser alemán por unos días y se sentirá muy aligerado y liberado del estrés que a menudo arrastran los turistas.

De Cuba no se conocen las cosas buenas; las malas siempre las están diciendo los medios y a menudo me incomoda que exageren, inclusive perdiodistas que vienen aquí y no conocen nada de nuestra realidad. Me gustaría que la gente supiera que aquí hay muchas personas que reímos y somos felices, a pesar de algunas carencias materiales.

En materia de ecoturismo, por ejemplo, se hace mucho en Cuba, y ahora se está trabajando con los niños desde la primaria, pues nos hemos dado cuenta de que la población todavía no tiene cultura medio-ambiental. Yo también imparto esa asignatura en la escuela. El turismo va creciendo rápido en la Isla y se trata de que sea un turismo en armonía con el medio. A veces me asombro de cosas que hacen los turistas, que yo sé que en sus países no lo pensarían siquiera, como es lanzar latas por las ventanillas de los coches o romper corales cuando bucean.

 

Para terminar, ¿cuéntanos algo de la ciudad donde vives, Camagüey?

Camagüey es una villa primada, quiero decir de las siete primeras fundadas por los colonizadores españoles. Camagüey se fundó en 1514 y recuerda hoy por su arquitectura el estilo morisco de muchas ciudades andaluzas del sur de España. Aquí lo más interesante es la cultura. Esta ciudad es cuna de poetas y escritores. También destaca la artesanía en barro.

Actualmente tenemos algunos problemas en cuanto al mantenimiento arquitectónico por falta de recursos, y también existen problemas viales por lo estrecho de las calles. Además hay escasez en el sumistro de agua por ser esta una isla que depende de la lluvia para su abastecimiento. Pero el futuro siempre lo miro con optimismo. Creo que el hombre logra toda empresa que se proponga por grande que ésta sea. Mi lema es: si quieres ser joven siempre, mantente alegre y optimista.