LOS MARINEROS SON LAS ALAS DEL AMOR

un intento de biografía

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Cernuda en el centro

Luis Cernuda nació en Sevilla en 1902, el 21 de septiembre de 2002 cumpliría el poeta 100 años, en el seno de una familia acomodada de principios morales estrictos e intransigentes dirigida por un padre militar. El poema "La familia" del libro Como quien espera el alba (1944) puede ser un buen testimonio de esos primeros años de la vida del poeta. Si es cierto que es durante la infancia cuando se forja nuestro carácter de forma trágicamente definitiva, no es, pues, extraño que el Cernuda adulto se convirtiese en un dandy rebelde y resentido en continuo enfrentamiento con lo que le rodeaba y que, desde muy joven, se viera empujado a viajar y a cambiar de residencia buscando el asentamiento definitivo donde pudiese poner paz a sus continuas luchas interiores. Pero ese locus amoenus no existía por supuesto en la realidad geográfica de nuestro mundo y quizá el único modo de encontrarlo lo vislumbró Cernuda primero en los libros de viaje que empezó a leer de niño en la biblioteca de su padre, y, más tarde, en su propia necesidad de expresar la realidad circundante mediante la poesía, y en el amor, el gozo, y la pasión y belleza juveniles.

El poeta se inició en el arte de la escritura en sus años en el bachillerato, pero su verdadero nacimiento literario se produjo en la Universidad de Sevilla donde conoció a Pedro Salinas, que ejercía de profesor de literatura, y que le orientó en sus lecturas: Fray Luis de León, Herrera, Garcilaso, entre los clásicos españoles, pero también la poesía de Rimbaud o Mallarmé y, principalmente, la obra de André Gide, escritor que supuso para Cernuda el reconocimiento y aceptación de su propia sexualidad.

En los años veinte se trasladó a Madrid y fue allí donde entró en contacto con el mundo intelectual y de esos contactos nace su primera obra, Perfil del aire (1927), en la línea de la poesía pura, que recibió pocas críticas y en su mayoría negativas. Ese fue su único trabajo literario enmarcado en la estética geométrica y purista entonces en boga, antes de que la fuerza barroca de Góngora y el surrealismo la rompieran y dieran lugar a una renovación absoluta de la poesía española del siglo XX. En diciembre de 1927, homenajeando a Góngora, se reúne la recién nacida Generación del 27 en el Ateneo de Madrid. Cernuda conoce a Federico Garcia Lorca. Un año después muere su madre y Cernuda se instala definitivamente en Madrid, pero por poco tiempo ya que, gracias a la ayuda de Pedro Salinas, consigue un lectorado en Toulouse. La ciudad provinciana sin embargo le desanima: en Madrid se había forjado un hombre de atildado y perfecto aspecto, de camisería inglesa, trajes, guantes y sombrero y falsa frivolidad que le llevaba a cocktails, bares y restaurantes, ensayando poses y apariciones perfectas en público, intentando ocultar tras esa fachada impecable su propia inseguridad y sus miedos, su necesidad de amor, su sensibilidad extrema, su continua necesidad de huir. En Toulouse se refugió en el dandysmo para defenderse del ambiente mediocre de la ciudad y de las clases en la Universidad. Nunca sintió pasión por la labor docente.

De su estancia en Francia surgió Un río, un amor (1929), influido por el surrealismo. Regresó a España en 1929, celebró la proclamación de la República e inició su carrera literaria con mayor fuerza. En 1931 escribe Los placeres prohibidos en el que depura el lenguaje surrealista y aparecen sus grandes temas: el amor, la rebelión, el deseo, la mentira, la libertad del cuerpo. En los versos de este libro de imponente belleza se destila la necesidad de huir del poeta. Donde habite el olvido (1934) es un libro desgarrador por la sinceridad con la que aborda el fracaso amoroso. Desde 1936 agrupa toda la poesía que va produciendo bajo el título La realidad y el deseo, al que va añadiendo poemas. En el exilio publicó Las nubes (1940), Con las horas contadas (1950-1956) y Desolación de la quimera (1962). También escribió interesantes ensayos literarios y colaboró en revistas y periódicos mexicanos como Excélsior o Novedades.

Fue un poeta impecable, de verbo esmerado y doloroso y fue un hombre arisco y noble dispuesto a colaborar con cualquier acción que supusiera conseguir más libertad y tolerancia; antifascista activo cuya arma fueron las palabras, su deseo de vivir en una España más libre y culta de la que el conoció jamás se hizo realidad. Abandonó el país en 1938 y no volvió nunca. Murió en Ciudad de México en 1963 tras un largo peregrinaje por distintos países impulsado siempre por las alas del amor. Como un marinero de a pie.

 

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