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Cuando se proclama la Segunda República en España (1931), Luis Cernuda se encuentra entre sus partidarios. Como ejemplo, tenemos su participación en la Misiones Pedagógicas y Culturales que organiza el gobierno de la II República desde 1934. Su compromiso político le lleva a afiliarse al Partido Comunista, aunque por breve espacio de tiempo, y también a colaborar en revistas de marcado carácter izquierdista, como es el caso de El Heraldo o la revista Octubre, fundada por Rafael Alberti. En el otoño del 36, cuando las tropas franquistas se acerquen a la capital española, se incorpora a las milicias populares y pasa algún tiempo en la Sierra de Guadarrama luchando en la defensa de Madrid. Unos meses después, se instalará en Valencia, que después de la evacuación de Madrid será la residencia oficial del gobierno republicano; en esta ciudad participa en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas.

 

 

 

Retrato de Cernuda por Gregorio Prieto, pintor que también vivió en el exilio. Londres, 1939.

Después llegó el exilio. Aunque no compartiera con otros compañeros de generación, como Alberti, el servicio de la poesía a la causa política, la posición de Cernuda respecto al levantamiento franquista y la posterior dictadura militar fueron siempre rotundas:

"...sólo el nombre de franquista basta para levantar una ola de asco y repulsión en mis sentimientos. Para mí el levantamiento es responsable no sólo de la muerte de miles de españoles, de la ruina de España y de la venta de su futuro, sino que todos los crímenes y delitos que puedan achacarse a los del lado opuesto fueron indirectamente también ocasionados por los franquistas." (Carta a Nieves de Madariaga, 14-12-1942)

Los primeros catorce años del exilio los pasó en países sajones, primero Gran Bretaña, adonde llegó en la primavera de 1938 y en donde residió hasta 1947, año en que se marchó a EE.UU. Su último destino en el exilio sería México en donde murió en 1963. En primer lugar, el destierro le obligó a buscar una forma de subsistencia económica, que en los primeros meses le produjo gran angustia:

"Fue aquélla una de las épocas más miserables de mi vida: sin recursos, como dije, sin trabajo, sólo la compañía y la ayuda de otros amigos y conocidos cuya situación era semejante a la mía, me permitieron esperar y salir adelante."
(Prosa Completa, página 920).

La salida la encontró en la docencia. En Gran Bretaña, Cernuda vivirá de su trabajo como profesor en diferentes universidades: Surrey, Glasgow y Cambridge, y finalmente como lector del Instituto Español de Londres. Su vida en Gran Bretaña, aunque le abriera las puertas de los clásicos ingleses y le permitiera descubrir la obra de autores que influirán decisivamente en su obra como T.S. Elliot, acrecentó su aislamiento interior. Así al marcharse de Gran Bretaña escribiría en el trasatlántico que lo llevaba a América:

"Nada suyo guardaba aquella tierra
donde existiera. Por el aire,
como error, diez años de la vida
vio en un punto borrarse.
.........................................
(Adiós al fin, tierra como tu gente fría,
donde un error me trajo y otro error me lleva.
Gracias por todo y nada. No volveré a pisarte)."

(Del poema La partida en Vivir sin estar viviendo, 1944-49)

Su siguiente destino fue Mount Holyoke, en Massachusetts, en cuya universidad trabajó de nuevo como profesor de español hasta 1952. Sin embargo, las visitas estivales que iniciara a México en 1949, se repetirían los años sucesivos, hasta convertirse este país en su residencia definitiva, si bien volvió a EE.UU. para trabajar de 1960 a 1963 en Los Ángeles. Con esta estancia norteamericana se siente todavía menos identificado que con la inglesa, ya en México comentará:


"El dinero no lo es todo; aquí en México gano menos dinero que en los Estados Unidos; sin embargo, me siento tranquilo, feliz. Aquello me era insoportable..." (Conversaciones con Raúl Leiva, en Prosa Completa, p. 798)

Por otra parte, el destierro originó una nueva temática en su obra: los sentimientos respecto a la patria abandonada. Estos poemas dedicados a España y sus habitantes reflejan el conflictivo amor del poeta por su tierra. Si en los primeros libros del destierro, se aprecia una honda identificación sentimental con la tierra nativa:

"Raíz del tronco verde, ¿quién lo arranca?
Aquel amor primero, ¿quién lo vence?
Tu sueño y tu recuerdo, ¿quién lo olvida?,
Tierra nativa, más mía cuanto más lejana."

sus sentimientos hacia España se irán amargando hasta llegar a culminnar en el odio hiriente de su último libro Desolacion de la Quimera (1956-1962), en el cual Cernuda reniega de su condición de español, a la que sólo la lengua no le permite renunciar definitivamente.

 

Peregrino

...

¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.


Vertreiben

...

Heimkehren? Der kehre zurück, der
Nach langen Jahren, langer Fahrt
Müde ist vom Weg und Sehnsucht trägt
Nach seiner Heimat, seinem Haus, seinen Freunden,
Der Liebe, die treu bei der Heimkehr ihn erwartet."

Díptico español

...

Soy español sin ganas
Que vive como puede bien lejos de su tierra
Sin pesar ni nostalgia. He aprendido
El oficio de hombre duramente,
Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero
No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía,
Cuyas maneras rara vez me fueron propias,
Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto
Y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron."

 

Spanisches Diptychon

...

Ich bin ein Spanier ohne Lust,
Der, wie er vermag, recht weit von seiner Erde lebt,
ohne Bedauern, ohne Heimweh. Ich habe mühselig
Den Beruf Mensch erlernt.
Daher setze ich auf ihn meinen Glauben. So sehr, dass ich vorziehe,
Nicht zurückzukehren zu einer Erde, deren Glaube, so sie einen hat, nicht mehr der meine ist,
Deren Manieren selten meine waren,
Deren Erinnern mir so fremd geworden
Und der die Zeit und die Ferne mich entfremdeten.

 

 

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