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Cómo llenarte soledad
sino contigo misma.

Luis Cernuda fue un hombre solitario. Él mismo reconocerá en varios textos su carácter retraído y difícil que tantos de sus contemporáneos nos retratan. La experiencia de esta soledad vital y el sentimiento de desarraigo frente a un mundo real que no refleja la armonía deseada y soñada por el poeta inspiran gran parte de su obra. La realidad y el deseo es el título que Cernuda dio al conjunto de su obra poética, una distinción que nace de un desencuentro existencial, dos fuerzas que se buscan en sus poemas a través del amor pero que no se encuentran felizmente, porque el tiempo transforma el amor en olvido y dolor, devolviendo al hombre una y otra vez a su aislamiento.

 


La soledad

" (...) Entre los otros y tú, entre el amor y tú, entre la vida y tú está la soledad. Mas esa soledad, que de todos te separa, no te apena ¿Por qué habría de apenarte? Cuenta hecha con todo, con la tierra, con la tradición, con los hombres, a ninguno debes tanto como a la soledad. Poco o mucho lo que tú seas, a ella se lo debes.
De niño, cuando a la noche veías el cielo, cuyas estrellas semejaban miradas amigas llenando la oscuridad de misteriosa simpatía, la vastedad de los espacios no te arredraba, sino al contrario, te suspendía en embeleso confiado. Allá entre las constelaciones brillaba la tuya, clara como el agua, luciente como el carbón que es el diamante: la constelación de la soledad, invisible para tantos, evidente y benéfica para algunos, entre los cuales has tenido la suerte de contarte." (De Ocnos)

 

 

La soledad, fiel compañera del poeta, le protege del exterior. En su seno se pierde por las ensoñaciones de sus recuerdos, por los paraísos perdidos de la niñez y la belleza juvenil, y contempla el mundo con más calma para recrearlo en su poesía. Gracias a la escritura el poeta encuentra un lugar habitable. Sin embargo, como señaló Cernuda, su poesía nace de la experiencia, no es un lugar artificial construido en la mente del poeta: "Siempre traté de componer mis poemas a partir de un germen inicial de experiencia." Por ello, hemos elegido una serie de poemas sobre el amor que anima su obra y le hace desear la realidad, aunque sea vencido por el fracaso o la incomprensión para retornar a la soledad inicial.

La soledad vital se corresponde con la visión romántica del poeta que tiene Cernuda, como un ser marginal, un vidente que rescata lo invisible y lo profundo ignorado por la mayoría de los hombres y como un faro se lo devuelve en forma de luz guiadora: "Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres".
Marginación que el poeta asume y defiende frente a las convenciones sociales, no sólo en su homosexualidad, sino en sus convicciones artísticas y morales, el reducto de un ser íntegro y honesto consigo mismo y sus semejantes.

 

Desdicha

Un día comprendió cómo sus brazos eran
Solamente de nubes;
Imposible con nubes estrechar hasta el fondo
Un cuerpo, una fortuna.


La fortuna es redonda y cuenta lentamente
Estrellas del estío.
Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
Y como el mar un beso.

Pero él con sus labios,
Con sus labios no sabe sino decir palabras;
Palabras hacia el techo,
Palabras hacia el suelo,
Y sus brazos son nubes que transforman la vida
En aire navegable.

Un río, un amor (1929)


Unstern

Eines Tages begriff er, wie sehr doch seine Arme
Nur aus Wolken waren;
Unmöglich, mit Wolken bis ins Innerste einen Leib
Zu umarmen, ein Glück.

Das Glück ist vollkommen und zählt gelassen
Des Sommers Sterne.
Ihm fehlen Arme, unfehlbar wie der Wind,
und wie das Meer ein Kuss.


Er, mit seinen Lippen aber,
Mit seinen Lippen kann nichts als Worte sagen;
Worte bis zum Dach,
Worte bis zur Erde.
Und seine Arme sind Wolken, die das Leben verwandeln
In befahrbare Luft.

Ein Strom, eine Liebe

No decía palabras

No decía palabras,
Acercaba tan sólo su cuerpo interrogante,
Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
Cuya respuesta no existe,
Una hoja cuya rama no existe,
Un mundo cuyo cielo no existe.


La angustia se abre paso entre los huesos,
Remonta por las venas
Hasta abrirse en la piel,
Surtidores de sueño
Hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.


Un roce al paso,
Una mirada fugaz entre las sombras,
Bastan para que el cuerpo se abra en dos,
Ávido de recibir en sí mismo
Otro cuerpo que sueñe;
Mitad y mitad; sueño y sueño, carne y carne;
Iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.


Aunque sólo sea una esperanza,
Porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

Los placeres prohibidos (1931)

Er sprach kein Wort

Sprach kein Wort,
Näherte nur einen fragenden Leib,
Denn er wusste nicht, dass Begehren eine Frage ist,
Auf die es keine Antwort gibt,
Ein Blatt, dessen Zweig es nicht gibt,
Eine Welt, deren Himmel es nicht gibt.

Die Angst bahnt sich zwischen den Knochen einen Weg,
Steigt durch die Adern auf,
Bis auf der Haut sie sich öffnet,
Fontänen aus Traum,
Fleischgewordene, den Wolken zugewandte Frage.

Ein leichtes Streifen beim Vorbeigehn,
Ein flüchtiger Blick inmitten der Schatten
Genügen, und es halbiert sich der Leib,
Begierig, in sich einen anderen Leib
Aufzunehmen, der da träumt,
Hälfte und Hälfte, Traum und Traum, Fleisch und Fleisch.
Gleich an Gestalt, gleich an Liebe, gleich an Ersehnen.

Obwohl es auch nur eine Hoffnung ist,
Denn das Begehren ist eine Frage, auf die keiner eine Antwort weiß.

Die verbotenen Lüste

 

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora:
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.


En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.


Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.


Allá, allá lejos:
Donde habite el olvido.

Donde habite el olvido (1932-33)

 

Wo das Vergessen wohnt,
In den unermesslichen Gärten ohne Frührot,
Wo ich nur Erinnerung
Sein soll eines unter Nesseln begrabenen Steins,
Über dem der Wind seiner Schlaflosigkeit entflieht.

Wo mein Name den Leib
Zurücklassen soll, den er in den Armen der Jahrhunderte bezeugt,
Wo kein Begehren herrscht.

In dieser gewaltigen Zone, wo Liebe, der schreckliche Engel,
seinen Flügel nicht als Schwert
Verbirgt an meiner Brust,
Wobei in luftiger Anmut er lächelt, während anwächst die Qual.

Dort, wo diese Plage ein Ende haben soll, die Einen Gebieter verlangt nach ihrem Bilde,
Indes sie das eigene Leben einem anderen unterwirft,
Ohne größeren Horizont vor sich als andere Augen.

Wo leiden und Glück nichts weiter als Namen sind,
Himmel und Erde heimatlich um ein Erinnern kreisen;
Wo am Ende ich frei bleiben soll, ohne es selbst zu merken,
Im Nebel aufgelöst, Abwesenheit,
Abwesenheit, leicht wie Fleisch eines Kindes.

Dort, dort im Fernen;
Wo das Vergessen wohnt.

Wo das Vergessen wohnt

 

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