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Antonia, ¿cómo entraste en contacto con AGIJ?
Yo ya trabajaba en la asociación de jóvenes españoles, llevo en ella desde que se fundó y bueno fui una entre muchos de las que creamos la AGIJ.

Había ya antes una asociación de jóvenes españoles...
Sí, ahí seguimos, se fundó hace unos 22 años, y entonces siempre habíamos trabajado no sólo con españoles sino con otras nacionalidades porque te das cuenta de que es importante no mirar siempe lo propio, sino abrirse, y al estar ya trabajando con portugueses e italianos, sentimos la necesidad de hacer algo con más gente porque vimos que si quieres conseguir algo tiene que ser conjuntamente.

 

 


Fue entonces una idea que partió de vosotros, de algunas asociaciones, y no de una institución
TiTo : Sí, claro, desde abajo, más bien contra reticencias de la administración, aunque no hayamos entendido muy bien por qué, ya que un país para conseguir la paz sociial pues debe integrar a la gente, a las minorías, y evitar la marginación. Nosotros queremos canalizar este potencial que tienen los jóvenes extranjeros en favor de la sociedad, porque si miras la televisión, los periódicos, etc., los extranjeros sólo aparecen cuando han hecho algo malo, en cambio esa criminalidad afecta quizás como mucho a un 5%. Nosotros queremos transformar esa imagen desfigurada que tienen los alemanes de los extranjeros, por eso nuestro objetivo es favorecer la integración, pero asimismo ayudar a que se mantenga la cultura y la lengua del país de origen.

¿Y cuántas asociaciones estáis integradas en la Federación de AGIJ?
Tito : Cuando se fundó en 1991 éramos escasamente siete, ahora somos veinte, pero estamos al límite de nuestra capacidad, porque no podemos atender a las asociaciones que necesitan nuestro apoyo como quisiéramos. Toda asociación pasa por altos y bajos y si reciben ayuda un tiempecillo pues ya salen para adelante; una asociación que necesite continuamente ayuda pues no sirve para nada, no está madura. Sin embargo, hemos visto que en este tiempo hay organizaciones que han nacido y se vinieron abajo por falta de apoyo, y se necesita más gente que esté pagada para hacer este trabajo.

¿Y por qué estáis en esa situación?
Tito: Cuando creamos la asociación, nos sentamos con el departamento de juventud y queríamos a siete personas, no porque nos hubiéramos inventado esa cifra, sino porque había paralelamente un proyecto relacionado con los hinchas de los dos clubes de fútbol de Hamburgo, el HSV y el St. Pauli y ellos tenían a siete personas. Entonces nosotros pensamos que qué menos que invirtieran lo mismo en los extranjeros, que somos el 20 % de la población juvenil. Ellos nos dijeron que si nos conformábamos con dos puestos pagados, que de acuerdo, y entonces decidimos empezar a trabajar. La primera persona pagada llegó en el 92 que fui yo, y luego un año más tarde tenía que llegar la segunda, pero no llegó nunca. Y aquí estás ante un dilema, si coges y trabajas cumpliendo estrictamente con tu horario y tu obligación "Dienst nach Vorschrift", esto se viene abajo, pero si coges y te autoexplotas y trabajas sábados y domingos, porque ha habido épocas así, entonces te dicen que no necesitas más gente, que así funciona bien.
Y como ellos saben que este trabajo lo haríamos, aunque no recibiéramos dinero, porque es necesario, pues nos tienen agarrados.

 

Antonia, integráis a grupos de países muy diferentes, ¿no hay rivalidades, ni problemas de convivencia?
Esta pregunta me la hicieron muchas veces y creo que refleja un problema típicamente alemán, el asombrarse de que englobando a grupos tan diversos como kurdos, turcos, italianos, griegos, portugueses, etc., se pueda trabajar y convivir, pero yo tengo que decir que en los cuatro años que llevo como presidenta, la convivencia funciona muy bien. Cada asociación sabe lo que quiere y lo que tenemos en común; la meta nuestra como federación no es meternos en lo que hacen las asociaciones, ellas trabajan por si solas, y cuando tienen problemas pues vienen y hablan. Esto es lo principal, dejar trabajar, no meterse en problemas internos.

Tito:
Yo creo que no hay problemas por dos cosas, una es la autonomía como ha dicho Antonia, y la otra, el respeto mutuo; para nosotros todas las asociaciones son iguales, tengan veinte o 500 afiliados, lo mismo a la hora de votar. Claro, uno puede pensar que eso es una desventaja para las asociaciones grandes pero es que las grandes no necesitan tanta ayuda, y nosotros estamos para que las que tengan ahora veinte mañana tengan 200.

 
AGIJ