José
Lezama Lima fue poeta, narrador y ensayista y es uno de los escritores
más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XX.
Nació en La Habana, en 1910. En la Universidad de la capital
cubana se licenció en Derecho y participó activamente
en la refriega estudiantil de 1930 contra el dictador Gerardo Machado.
Trabajó en un bufete de abogados y posteriormente fue funcionario.
Dirigió numerosas revistas, entre ellas Espuela de plata,
Verbum, Nadie parecía y, principalmente,
Orígenes
(1944-1956), una de las más importantes en la vida cultural cubana
en torno a la cual se reunieron numerosos intelectuales que serían
conocidos como el "grupo orígenes", entre ellos Eliseo
Diego o María Zambrano.
Tras
el triunfo de la Revolución Cubana, desempeñó diversos
cargos relacionados con el mundo de la edición, aunque terminaría
aislándose y dedicado por entero a su obra literaria, a partir
de 1961, y hasta su muerte. Su primer libro de poemas fue Muerte
de Narciso(1937), que supuso un punto y a parte en la
literatura cubana y en el que rompe radicalmente con la tradición
literaria para regresar al mundo de la mitología y la imaginería
barrocas. El poema que da título al libro lo escribió
en 1932, con apenas 22 años y en él ya muestra un absoluto
dominio de la fuerza y del aliento y la tensión poéticos.
Toda su obra, fuertemente influenciada por el poeta español Luís
de Góngora, busca la creación de un sistema poético
del universo que bebe de las mitologías griega y latina, de la
cultura china, de los orígenes del pueblo cubano, de los textos
de los colonizadores y de la teología.
Sus
principales libros de poemas son Enemigo rumor (1941),
Aventuras sigilosas (1945), Dador (1960) y
Fragmentos a su imán, publicado póstumamente
en 1977. Sin embargo, la importancia de Lezama Lima no se limita al
campo de la creación poética o novelística; en
1937 pronuncia su primera conferencia, un apasionante ensayo sobre el
poeta español Garcilaso de la Vega, causando conmoción
entre los asistentes. A los conocimientos enciclopédicos de cualquier
tema sobre el que disertara había que añadir una prosa
deslumbrante, barroca, hermética para muchos, donde metáfora,
análisis científico y rigor eran herramientas de la misma
importancia.
Sus
primeras conferencias se publican bajo el titulo de Analecta del
reloj en 1953. En 1957 aparece el volumen de ensayos La
expresión americana, inspirado en un viaje a México
del escritor en 1947, uno de los dos únicos viajes que realizó
el autor siendo adulto. Impresionado por el país centroamericano
Lezama ofrece al lector un análisis de la realidad del continente
hispanoamericano radicalmente nueva, como diría Carlos Fuentes,
Lezama presenta Hispanoamérica no como un problema sino como
una creación y una realidad. Tratados en La Habana
(1958), La cantidad hechizada (1970), Las
eras imaginarias (1971) e Introducción a los vasos
orfíficos (1971) completan su obra ensayística
y en ellos se presenta la concepción del sistema poético
del universo que fue la verdadera gran creación del poeta cubano.
En
1966 publica la novela Paradiso como homenaje a su madre,
Rosa Lima, muerta dos años antes. El protagonista de la novela,
José Cemí, asmático y poeta, es el alter ego del
escritor y toda la novela y su continuación Oppiano Licario,
inconclusa y aparecida postumamente en 1977 es la culminación
de toda su creación, donde la propia biografía y la de
su familia son desentrañadas e iluminadas mediante la poesía.
Lezama Lima, como el protagonista de su novela, fue un hombre de pensamiento
más que de acción, un niño marcado por el sobrepeso
y por el asma, por una sensibilidad más allá de lo normal
y por una figura materna que desde la infancia despertó en él
la fascinación por lo mitológico y por el pasado. Como
para Marcel Proust, las figuras de la madre y de la abuela son para
Lezama-José Cemí dos pilares fundamentales sobre los que
se edifica su vida y que son fuente de sabiduría y de seguridad.
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Vi
de nuevo el rostro de mi madre.
Era
una noche que parecía haber escindido la noche del sueño.
La
noche avanzaba o se detenía,
cuchilla
que cercena o soplo huracanado,
pero
el sueño no caminaba hacia su noche.
Sentía
que todo pesaba hacia arriba,
allí
hablabas, susurrabas casi,
para
los oídos de un cangrejito,
ya
sé, lo sé porque vi su sonrisa que quería
llegar
regalándome
ese animalito,
para
verlo caminar con gracia
o
profundizarlo en una harina caliente.
(
La madre, Fragmentos a su imán, 1977)
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Ich
sah erneut das Gesicht meiner Mutter.
Es
war eine Nacht, welche die Nacht vom Traum getrennt zu haben schien.
Die
Nacht rückte vor oder blieb stehen,
wie
ein Messer das schneidet oder der Atem eines Orkans,
aber
der Traum schritt nicht in seine Nacht .
Ich
fühlte, dass alles nach oben wog,
dort
sprachst Du, flüstertest fast
für
die Ohren eines kleinen Krebs,
ich
weiss es, denn ich sah ihr Lächeln, dass zu mir kommen wollte
um
mir dieses Tierchen zu schenken,
um
es mit Anmut gehen zu sehen
oder
um es in warmen Mehl zu vergraben.
(
Die Mutter, Fragmentos a su imán, 1977)
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En
1961, con la desbandada familiar por cuestiones políticas y la
pérdida de muchos amigos que se ven obligados a abandonar Cuba
por sus conflictos con Fidel Castro, da comienzo la etapa más
dura en la vida del escritor. Solo con su madre, se entrega febrilmente
a la creación y mantiene un abundante intercambio epistolar con
amigos y familiares perdidos en la distancia. El patetismo y la desolación
están latentes en cada una de sus cartas. Ya entonces se obsesiona
por la muerte de la madre, tres años antes de que ocurra.
Tras
el fallecimiento de su madre en 1964, el escritor cayó en una
profunda depresión y se encerró en la casa familiar en
la calle Trocadero de la Habana para dedicarse a la conclusión
de su obra. Paradiso debía ser el primer volúmen
de una trilogía al estilo de La Divina Comedia,
una búsqueda de la verdad hasta alcanzar la iluminación;
el segundo volumen Inferno, es el que después quedaría
inconcluso y que se publicó como Oppiano Licario,
personaje que, como el Virgilio de Dante camina entre la realidad
y la fantasía y le muestra al poeta lo que a los ojos de los
demás mortales está negado. El personaje de Rialta, en
Paradiso, es sin lugar a duda, el más entrañable
y poético de la novela y su nombre está inspirado en el
famoso puente veneciano, monumento que Lezama admiraba pero que, en
su exilio interior, solo pudo conocer a través de grabados o
fotografía. Rosa María Lima era también el puente
que unía al escritor con la realidad. Sólo tras la muerte
de la madre, unos meses después, el escritor piensa en el matrimonio;
en diciembre de 1964 se casa con su "mejor amiga y compañera"
María Luisa Bautista, su nuevo puente con la realidad que día
a día aparece más y más lejana. En 1970 Lezama
consigue retirarse de su cargo de funcionario y se atrinchera en su
hogar junto a su esposa.
El
8 de agosto de 1976 José Lezama Lima fue ingresado en el hospital
sin gravedad aparente y falleció de pulmonía la madrugada
del día nueve.