13 de marzo de 2004
Hoy es el día después de las grandes manifestaciones -en Madrid con
más de 2 millones de personas, en la que estuve ayer- en toda España
más de 11 millones. Llovía de forma persistente ayer por la noche,
como si el cielo quisiera dar su pésame a las victimas muertas, los
heridos y los afectados por el dolor. Era una atmósfera irreal, todo
Madrid alrededor del centro: una concentración de paraguas que nunca
había visto en mi vida. Pero también había muchos que sólo asistían
sin protección contra la lluvía - y dentro los sentimientos, golpeados
por el atentado tan brutal.
La gente estaba muy tranquila, sólo se sentían de vez en cuando algunas
olas de gritos: "¿quién ha sido?", "asesinos - asesinos", "ETA no
- ETA no", "ETA no - Pais Vasco si", "Vamos a ganar".

Sorprendentemente no vi ninguna pancarta de condena o en referencia
a "Al Qaeda ", aunque según las informaciones de los medios internacionales
que he consultado había varios indicios que señalaban en la dirección
del terrorismo árabe. He hablado sobre este tema con algunos españoles.
Muchos han dicho que no querían saber o que para ellos no era tan
importante saber quién ha cometido este crimen. Pero tengo dudas de
que esto sea la completa realidad. Quizás la gente tiene angustia
ante un enemigo nuevo - que es totalmente desconocido y extraño -
y para colmo, no es posible ganar una lucha contra este enemigo que
ni tiene cara ni territorio. También ejerce, creo, su influencia el
que los canales oficiales de radio o televisión apenas informen sobre
estos indicios e insistan en que es ETA la sospechosa más probable.

Quedó desde ayer una atmósfera de solidaridad dentro de la gente en
toda España, sin xenofobia ni odio, que me impresionó mucho, y también
la tristeza, y un gobierno que no está informando bien por no correr
el peligro de perder las elecciones del domingo, como consecuencia del
apoyo a los EEUU en la guerra contra Iraq, rechazada por la gran
mayoría de la gente entonces y quizas todavía hoy.
Esto lo siento como una gran hipoteca para el futuro -encima de las
espaldas de las víctimas y los que llevan luto.