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Detlef:
¿Y has venido sola?
Sí, mis padres siguen en Venezuela, pero tengo aquí primos
y vivo con ellos.
D: ¿Cómo es que siempre habías pensado en venir
a vivir aquí? ¿Qué te atraía de Alemania?
No sé exactamente por qué. A mí nunca me gustó
vivir en Venezuela, como me llevaron de chica y yo no entendía
por qué estaba allí, sólo ahora al llegar a Alemania
empecé a valorar Venezuela, y claro que valoro muchas cosas de
allí, todo lo que he aprendido...
D: ¿Dónde vivías?
En Caracas. No es seguro vivir allí, eso me afectó y entonces
Alemania lo veía como un país seguro, adonde además
tenía posibilidades de venir porque tenía familia.
D: ¿Y cuánto tiempo llevas aquí?
Un año y tres meses, y me gusta. Yo creo que estoy en una edad
en que uno se puede amoldar fácilmente. Tengo mi país, que
es Irán, al que amo mucho, pero siento como que ahorita podría
estar en cualquier lugar del mundo. Hago amistades rápido, no tengo
problemas. Claro hay momentos en que una está triste, que quiere
gente a la que conoce, pero bueno...
D: ¿Cómo has mantenido tu contacto con Irán? ¿Has
viajado allí?
Sí, la última vez fue hace dos años, ahorita con
los estudios, pues no se ha dado. Tengo la mayoría de mi familia
allá. Sí, tengo contactos buenos, pero claro, cuando voy
para allá no me siento 100% iraní. Mis padres también
han mezclado las culturas en la educación. A veces una se siente
confusa porque no sabe qué decir, cómo van a reaccionar.
D: ¿Qué lengua hablabais en casa en Venezuela?
Persa, siempre hablamos persa.
D: Y con tu padres sigues hablando en persa...
Sí, siempre persa, bueno alguna palabra la meto en español,
porque no la sé en persa; leer y escribir se me ha olvidado un
poquito. Sé escribirlo, pero cometo errores, o a veces horrores,
jajajaja.
D: Irán ha cambiado mucho desde que te fuiste ¿no?
Sí, he visto cambios.Yo cada vez que he viajado allá, he
visto un poquito más de "libertad", pero claro no los
cambios fundamentales: que la religión no sea parte del gobierno,
eso es lo que no me gusta, siento que la gente ha confundido la religión
y la política y lo que es uno como ser humano: si tu rezas eres
buena persona, si no, no; si llevas velo lo mismo. Así se han creado
dos bandos. Pero es difícil que cambie ese gobierno, no sé
qué poder de verdad está detrás de ellos. Yo me pongo
a pensar y hay mucha gente con una fe inmensa, muy fanáticos que
ya han creado ese odio entre sí...
D: No te imaginas viviendo allí...
No, ahorita no me veo. Hay gente que dice "si cambia el régimen
yo vuelvo", pero yo en sí tampoco lo puedo decir, porque
siento que aunque cambie el gobierno y las leyes, la mentalidad seguirá
la misma.
D: ¿Cómo te sientes entonces en cuanto a tu nacionalidad?
Eso es algo a lo que yo todavía no puedo responder. En serio. Yo
siempre decía: yo soy iraní, cuando estaba en Venezuela,
y ahora que estoy en Alemania, pues pienso en esa parte mía de
Venezuela, pero todavía no puedo responder si soy 40% venezolana
y 60% iraní. No puedo decir soy venezolana, porque tengo muchas
cosas en mí, culturales, que son iraníes.
D: ¿Por ejemplo?
Pues no sé, la comida, por ejemplo, y el modo de tratar a los invitados.
Como cuando Lorena viene a casa:
¿Quieres un jugo?
No gracias.
Pero estás segura de que no quieres tomar un jugo...
En Irán si viene un invitado pues tienes que ofrecerle e insistir,
bueno, más bien ni preguntar, sino llevarle cosas y que él
escoja. Cuando uno va a Irán y te ofrecen algo, uno tiene que decir
a la primera no gracias, y a la segunda, no gracias...
Asun: Sí es verdad, es un tema muy diferente en Alemania porque
nunca llega la segunda invitación, si dices que no, pues es que
no, y ahí te quedas con cara de tonto sin tomar nada, jajaja.
Sí es verdad, pero a veces también en Irán es
complicado, porque realmente no quieren nada y a veces no lo sabes, jajaja.
En fin, hay cosas que la gente nota en mí en mi relación
con esas culturas, que ni yo noto. Voy a Irán y actúo de
una manera en que la gente me dice se nota que vives en otro lugar; en
Venezuela, pues al hablar no, por el acento no, pero en otras cosas, sí,
en lo conservador por ejemplo, con mis amigas se veía la diferencia,
no era un choque cultural, pero se percibía.
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