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Estaba sola en Santiago, andaba aburrida, era verano, enero, y toda mi familia estaba en la playa, de vacaciones. Un día estaba con mi mejor amiga de Santiago, estábamos leyendo el diario y vimos unos anuncios que decían que la gente se conocía por internet y dijimos pues vamos a ver qué es. Y entramos y yo dejé un mensaje muy corto. La cosa es que pasó más o menos un mes y de repente chequeé la dirección de correo que había dejado y encontré un correo de Ingo. Me pareció simpático, porque yo nunca imaginé que alguien escribiría y le contesté breve, y así empezó. Entonces ni se me pasaba por la cabeza que algo podría pasar entre
nosotros, pero me pareció interesante conocer a alguien así
y poco peligroso, porque de tan lejos pues pensé que no le llegaría
a conocer en persona. Pero al cabo de un mes, me pidió llamarme
por teléfono; yo siempre desconfiada le di el teléfono de
mi celular, y resulta que estuvimos hablando una hora. Fascinación
de los dos lados por la forma de ser... Luego él vino a Chile para
aprender español y yo me enamoré al conocerlo, al tratarlo.
Y ésa fue la historia. Decidimos vivir juntos y estoy aquí
y hasta ahora no me arrepiento. |
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D: Estás estudiando en la Escuela Superior de Políticas
y Economía, ¿qué es lo que quieres estudiar? D: Son lecciones de humildad, ¿no? Cuando ya has trabajado
en tu país, y has estudiado... D: El trabajo que tenías en Chile, ¿lo mantienes? D: ¿Trabajas aquí ahora? Encontré un trabajo, pero duré dos días. Llamé a un anuncio de Atención domiciliaria. La persona de la entrevista me cayó muy bien, todos muy simpáticos. Hice el primer día de orientación, fuimos en coche a visitar a las personas en casa. En general son personas mayores que viven solas. Pero no me gustó. Yo siempre trabajé en un hospital y cada vez que venía una persona hacía una historia del paciente, y aquí pues la visita duraba como 5 minutos, le das el medicamento y ya, como mucho 15 minutos. Me sentí muy mal. Me deprimí. Era tan grande la frustración que estuve llorando por la noche. Ahora pienso que es una experiencia y tengo que hacer más cosas. Pero decidí primero terminar en la Universidad con mi semestre y buscar después trabajo. Tengo que hacer algo porque no me puedo quedar sentada. Es importante también el trabajo, no sólo la relación sentimental. En abril, si mi cuenta queda a cero, tendría que volver a mi empleo en Santiago. Todavía no sé qué haré y ése es gran parte de mi estrés. Jamás me tuve que enfrentar a una decisión de vida tan importante. |
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