Aún incluso entre la medianoche y la una, semanas
después del atentado no se está sólo ahí.
Jóvenes, parejas, grupos, mayores, obreros y gerentes, no sólo
trasnochadores, vienen, se paran, miran, dejan mensajes, buscan encendedores
para prender de nuevo las luces que muestran el pésame con los
muertos y sus deudos.
Quien se detiene y contempla, puede ver un paisaje de los sentimientos
de los madrileños: imágenes de Jesús, fotos de
muertos, poemas, coronas del Perú y México, murales de
Colombia o Rumania; oraciones personales, mensajes de solidaridad en
árabe e italiano, consignas como "paz", "no al
terrorismo", basta ya" "amamos la vida", y llamamientos
a la tolerancía, contra el odio y por la humanidad; fotocopias
de la prensa sobre las "vidas rotas" de los fallecidos...
Entre estos mensajes dominantes de luto también hay señales
políticas que ayudan a entender las causas del fracaso del gobierno
conservador en las elecciones con palabras como "El gobierno miente",
"Aznar era tu guerra pero eran nuestros muertos".

Viajeros, que normalmente abandonan este lugar tan pronto
como pueden, se quedan parados y expresan su dolor y afecto en este
corazón de Madrid, con abrazos, lágrimas, al consolarse
y animarse, contemplando sin palabras, leyendo los mensajes, callados.
La estación es normalmente un lugar de ruido, de gritos... Se
ha convertido en una iglesia de pueblo, quizás la más
auténtica de esta ciudad. No hay nadie que ponga reglas de reconocimiento,
todas las palabras y muestras de luto o pésame permanecen; es
el corazón y la memoría de Madrid, multicultural como
los fallecidos, con un mensaje dominante: "No al terrorismo"
- pero también: "No queremos odiar".
Hay un viento de cambio ahora en Madrid - el lugar desde donde está
soplando suavemente es la estación de Atocha. Qué cambio
y cómo se va a realizar en estos dias no es fácil de prognosticar.
Para el nuevo gobierno queda un mensaje muy importante: la gente quiere
nuevas personas en la responsibilidad que oigan, miren y comuniquen
antes de tomar sus decisiones, para que no pierdan el contacto con el
corazón y el ánimo de la gente de Madrid y de España.
