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En una conferencia


1929 en La Haya (Holanda)
"Los puertos y las estaciones son mi
pasión. Cada estación es distinta, cada uno lleva en sí
mismo una lejanía diferente. Cada puerto, cada barco lleva una
carga diversa. Son el mundo en nuestras ciudades. "
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Éxito y compromiso moral
En 1919 Stefan Zweig regresa a una Austria destruida y desmoralizada
con la esperanza de convencer a sus compatriotas de la necesidad de crear
una Europa nueva y en paz: ""Mi objetivo sería más
que el convertirme en un famoso crítico o en una celebridad literaria,
el ser una autoridad moral" ((Carta a Rolland, 21-01-1918)
Junto a Friderike se instalan en Salzburgo, en un pequeño castillo
comprado por Zweig durante la guerra que convertirán en una suerte
de refugio, un lugar donde el escritor puede trabajar y vivir como siempre
ha deseado. Aquí puede escribir y desarrollar su cultura de la
amistad. Durante los quince años que el escritor vive en el castillo
en la montaña de los capuchinos, recibe visitas de los intelectuales
y músicos más importantes de su tiempo. Además dedica
parte de su tiempo y energía a favorecer el trabajo de jóvenes
artistas. Walter Bauer, un joven escritor, describe así uno de
sus encuentros con Stefan Zweig: "Era un hombre famoso, pero había
permanecido libre y sencillo: el éxito no le había corrompido.
Esperaba que fueran respetadas ciertas fronteras por él discretamente
establecidas; sin embargo, él mismo se saltaba estas barreras y
estrechaba la mano de un joven de familia trabajadora. Uno se sentía
a gusto en su presencia."
Es en esta época en la que publica las obras que le concederan
fama mundial: ensayos, biografías y estudios, con los que acerca
a sus lectores a los grandes humanistas europeos. Con la misma intención
recorre Europa como conferenciante y en la mayoría de los países
que visita da la conferencia en el idioma del país. Las salas en
las que se celebraban las conferencias de Stefan Zweig estaban siempre
llenas a pesar de sus grandes dimensiones, lo que demuestra lo apreciado
que era como intelectual en toda Europa.
También tuvieron gran éxito sus estudios de carácter
inspirados en las obras de Freud y en los que tematizaba tabús
eróticos y sociales de su época como la infidelidad, las
obsesiones sexuales y la homosexualidad.(Angst, Amokläufer, Verwirrung
der Gefühle, 24 Stunden im Leben einer Frau).
Así describe en su autobiografía esta parte de su vida:
"En mi vida personal lo más notable fue la llegada del
huésped que amistosamente se instaló en aquellos años
en mi casa, un huésped que yo no había esperado: el éxito";
y daba como razón del éxito de sus obras y del interés
de los lectores por sus libros la capacidad de la que disponía
para expresasrse con brevedad: "Si algún arte conozco es
el de saber renunciar, pues no lamento que, de mil páginas escritas,
ochocientas vayan a parar a la papelera y sólo doscientas se conserven
como quintaesencia."
A pesar de su éxito internacional siempre fue una persona modesta
y evitó todo tipo de eventos que no tuviesen que ver con la literatura,
incluidos los festejos en 1931 a su propio 50 cumpleaños, aludiendo
que "En realidad había ya suficiente en la vida, lo
que pueda venir no es más que una caída."
Durante estos años el autor había seguido con gran preocupación
la expansión del Fascismo en Europa. En 1933, con la llegada de
los Nacinalsocialistas al poder en Alemania, los libros de Zweig son quemados
y pierde la editorial que había publicado todas sus obras. En 1933
Stefen Zweig, en circulos íntimos, ya daba a conocer su temor de
que en la situación europea del momento Austria no pudiera mantener
por mucho tiempo su autonomía, como lamentablemente se vería
después corroborado por el desenlace de la historia.
En 1934 la policía registra su casa en Salzburgo en busca de armas.
El escritor siente tal indignación ante la injusticia y arbitrariedad
del gobierno y el ataque injustificado a su intimidad que decide abandonar
Austria con la mayor brevedad posible. Su lugar de residencia será
a partir de ese momento Londres, lo que de hecho significará la
separación de su mujer que no comparte el pesisismo político
de Zweig y se niega a abandonar su patria.
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