La dedicación a la historia y el análisis
de la violencía de su época fueron el tema central de
Stefan Zweig. Sus ensayos y discursos reflejan la fuerza de sus palabras
y su capacidad de intuición, con las que sabía como
cautivar a sus lectores y oyentes. Fuera cual fuera el país
en que apareciese en un acto público, tenían que reservarse
casi siempre las salas de mayor capacidad.
En el discurso que aquí documentamos, pronunciado
el 15 de mayo de 1941 con ocasión de la fundación de
la Asociación de Escritores Europeos en los EEUU, Zweig disertó
sobre la vergüenza que sentían los intelectuales alemanes
por hablar y escribir alemán, la misma lengua en que los asesinos
del nacionalsocialismo presentaban al resto del mundo sus crímenes
como lucha justa.
Discurso pronunciado por
Stefan Zweig en la fundación del P.E.N. europeo en EE.UU, en
Nueva York, 1941. Zweig lleyó su discurso ante más de
1000 espectadores
Fragmento
"Entre los escritores europeos a los que esta hora
reúne para ratificar nuestro antiguo reconocimiento de unidad
intelectual, tenemos los que escribimos en lengua alemana, un trágico
y doloroso derecho: nosotros fuimos los primeros que pusimos a prueba
esa brutalidad que hoy atemoriza al mundo. Nuestros libros fueron
los primeros que se lanzaron a las hogueras. Con nosotros se dio comienzo
a la expulsión de miles y miles de personas de sus casas y
hogares. En un primer momento, nos resultó un examen muy duro.
Sin embargo, hoy ya no nos quejamos de esta exclusión:
¿Cómo podríamos sostenernos a nosotros mismos
(
) si la Alemania de hoy nos hubiera respetado o incluso honrado
? Nuestra conciencia se siente así más libre, claramente
distanciada de aquellos que han extendido el mayor mal de la historia
sobre el mundo.
No obstante, por muy liberados que nos sintamos de cualquier
responsabilidad con las atrocidades que hoy se producen en nombre
de la cultura alemana, la sombra de estos hechos nos pesa de forma
misteriosa en el alma. Y es que vosotros, amigos de otros países
europeos, lo tenéis más fácil: ante estas terribles
acciones que humillan la dignidad humana, podéis por lo menos
decir con orgullo que "No somos nosotros. Es una mentalidad,
y una ideología ajena a nosotros".
Como escritores de lengua alemana, en cambio, nosotros
sentimos una secreta y terrible vergüenza ante estas violaciones,
ya que los decretos de éstas se redactaron en lengua alemana,
la misma en la que nosotros escribimos y pensamos. Estas brutalidades
se producen en nombre de la misma cultura alemana a la que intentamos
servir con nuestras obras. No podemos negar que es nuestra patria
la que ha extendido estos horrores por el mundo. Y aunque desde hace
mucho ya no seamos considerados por los alemanes como tales, yo me
siento como si aquí y ahora a cada uno de mis amigos franceses,
ingleses, belgas, noruegos, polacos u holandeses, debiera rogarles
que me disculparan por todo lo que hoy en día se le inflige
a su pueblo en nombre de la metalidad alemana.
A lo mejor les maravillará que a pesar de todo,
continuemos creando y escribiendo en esta lengua alemana. Pero un
escritor sí puede realmente abandonar su país aunque
no pueda jamás desligarse de la lengua en la que piensa y crea
desde su interior. En esta lengua hemos luchado toda nuestra vida
contra la idolatración del nacionalismo y ella, es la única
arma que nos queda para continuar luchando contra la antiesencia criminal
que destruye nuestro mundo y pisotea la dignidad humana."

Uno de los últimos
retratos de Stefan Zweig
[1] En
esta hora oscura. Mensaje de solidadidad de Stefan Zweig en representación
de los escritores alemanes en el exilio, pronunciado durante el banquete
que ofreció el PEN Club americano con ocasión de la
fundación del European P.E.N. in America, el 15 de mayo de
1945. Texto completo en: Stefan Zweig: Schlaflose Welt. (Ensayos 1909
- 1941), Frankfurt/Main 1990, págs. 276 - 278.