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Nuevas tecnologías de la información
y la comunicación en nuestra sociedad

Introducción
Antes de centrarnos en las aplicaciones concretas que internet puede
tener en nuestra práctica docente, creemos que es necesario, en
primer lugar, no olvidar que a pesar del prestigio de que goza la tecnología
en nuestro mundo desarrollado, la utilización de nuevas herramientas
informáticas no supone en sí misma ninguna garantía
de mejora o progreso en nuestra vida social, como tampoco en nuestra labor
docente.
La tecnología es un medio y no un fin en sí
misma y su uso puede estar encaminado a facilitar y enriquecer el proceso
de aprendizaje de nuestros alumnos, como también a reproducir las
mismas prácticas de enseñanza y aprendizaje que ya conocemos,
o también a dificultarlas innecesariamente.
Mantener una mirada crítica respecto a la incorporación
de estas nuevas tecnologías al contexto docente nos parece fundamental,
sobre todo si tenemos en cuenta que el discurso sobre la tecnología
suele presentar su uso no sólo como inevitable, sino como positivo,
identificando tecnología con progreso, sea éste económico,
social o educativo. Esto lo podemos observar en la utilización
de palabras como “multimedia” o “interactivo”, que se han ido vaciando
poco a poco de significado en manos de las estrategias publicitarias.
Interactivo parece ser todo lo que suponga apretar una tecla o pulsar
el ratón, sin que esté muy claro el carácter de dicha
actividad o la comunicación que se establezca con la máquina;
del mismo modo el calificativo de multimedia es en sí mismo positivo,
independientemente de la adecuación y la necesidad de integrar
lenguajes diversos (imágenes, sonido o texto escrito) que podamos
observar en un determinado programa. Por eso es necesario no perder de
vista preguntas tan básicas como: ¿Qué aportan estas
herramientas a mi trabajo? ¿De qué modo han mejorado mi
enseñanza y el aprendizaje de mis alumnos?
Para entrar en materia
Te proponemos a continuación una serie de citas
sobre los avances tecnológicos y la influencia de internet en nuestra
sociedad. Después de leerlas, comenta con tu compañero/a
con qué aspectos estás de acuerdo y con cuáles disientes.
Cita n° 1
“Nos vemos diferentes cuando cazamos con la mirada nuestra imagen
en el espejo de la máquina. Hace una década, cuando por
primera vez pensé en el ordenador como un segundo yo, estas relaciones
que transforman la identidad eran casi siempre de uno a uno, una persona
a solas con la máquina. Ése ya no es el caso. Un sistema
de redes que se expande con rápidez, conocido colectivamente
como Internet, enlaza a millones de personas en nuevos espacios que
están cambiando la forma con la que pensamos, la naturaleza de
nuestra sexualidad, la forma de nuestras comunidades, nuestras verdaderas
identidades.
A cierto nivel, el ordenador es una herramienta. Nos ayuda a escribir,
guarda registro de nuestros informes y nos comunica con otros. Más
allá de eso, el ordenador nos ofrece nuevos modelos de mente
y un medio nuevo en el que proyectar nuestras ideas y fantasías.
Más recientemente, el ordenador se ha convertido en algo más
que en una herramienta y un espejo: podemos atrevesar el espejo. Estamos
aprendiendo a vivir en mundos virtuales. “
(Turkle, Sherry, 1997: La vida en la pantalla, Barcelona,
Paídós, p.15).
Cita n ° 2
“Las nuevas tecnologías de la información
y de las telecomunicaciones (TIC) están suscitando un profundo
cambio en casi todos los sectores de actividad social, incluidos los
sistemas educativos. Se oye hablar con frecuencia de la sociedad de
la información y el conocimiento. A nuestro modo de ver, esa
nueva modalidad de sociedad todavía no existe, aunque pudiera
constituirse. Sin embargo, algunos sectores sociales importantes (la
guerra, el mercado, las finanzas, la investigación científica,
etc ) sí han devenido informacionales.”
(Echeverría, Javier, 2002: Ciencia y valores,
Barcelona. Destino, p.257)
Cita n° 3
“Otro de los puntos de reflexión respecto al uso de las
nuevas tecnologías es el problema de los contenidos. Según
los expertos, se han descubierto más conocimientos en los diez
primeros años de este siglo que en los diecinueve siglos anteriores.
Los conocimientos siguen aumentando de forma exponencial. Y hay un dato
que los expertos confirman cada vez con mayor convicción. Cuantos
más conocimientos se ofrecen a los alumnos, más difícil
es que los aprendan de forma significativa, obligándoles, de
esta manera, a reproducirlos miméticamente. Y los que más
pierden son los sujetos que más desean aprender significativamente,
es decir, los mejores alumnos. Las nuevas tecnologías tienen
aquí otro extraordinario campo de acción para superar
el problema de los contenidos. Las nuevas tecnologías podrían
ayudarnos a rediseñar el curriculum haciéndolo más
asequible, personalizado y significativo.”
Beltrán Llera, Jesús (2001): “La nueva
pedagogia a través de Internet”
Cita n° 4
“Internet no es la panacea, ni siquiera es un medio educativo conveniente
en todas las situaciones. Es un medio de comunicación y de acceso
a la información tan poderoso que está cambiando nuestras
vidas. (...) Internet debe entrar en la escuela, salvo que deseemos
mantener una escuela ligada al siglo XIX. Y allí convivirá
con muchos otros medios y recursos, con estrategias y métodos.
Los procesos a distancia no excluyen los encuentros presenciales.”
(Bartolomé, Antonio R, 1999: Nuevas tecnologías
en el aula, Barcelona, Graó, p.147)
Cita n° 5
“...internet es como la megafonía de una
gran plaza pública en la que cualquier persona tiene la posibilidad
de hacer oír su voz, esto es, la capacidad de publicar aquello
que su conciencia, o la ausencia de la misma, le dicte. Esta realidad,
que en general puede afectar a cuestiones tanto éticas como estéticas,
en el ámbito de la educación invita a poner en juego,
más si cabe, estrategias y criterios que permitan discrimar entre
lo que de manera efectiva se ajusta a nuestros intereses y objetivos
y aquello que no constituye sino ruido y obstáculo para alcanzarlos.“
(Arrarte, Gonzalo y Sánchez de Villapadierna,
José Ignacio, 2001 : Internet y la enseñanza del español,
Madrid, Arco/libros, p.87)
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