Tierra de Nadie
Manuscrito antiguo escrito en caracteres arameos sobre pergamino

Opinión

Los arameos:
pueblo, lengua e historia

Quiénes son los arameos y qué es el arameo: una lengua que fue franca en el Oriente Próximo antiguo y que sobrevive hoy entre comunidades dispersas.

Hay lenguas que fueron imperiales y hoy susurran en unos pocos pueblos. El arameo es una de ellas: durante más de mil años sirvió de lengua común a buena parte del Oriente Próximo, y todavía se habla, cada vez por menos personas, en comunidades repartidas entre Siria, Irak, Turquía y la diáspora.

Quiénes eran los arameos

Los arameos fueron un conjunto de pueblos semitas que, hacia finales del segundo milenio antes de nuestra era, se asentaron en lo que hoy son Siria y la alta Mesopotamia. No formaron un gran imperio unificado, sino una constelación de reinos y ciudades-estado. Su mayor herencia no fue política, sino lingüística: su lengua se difundió mucho más allá de sus fronteras.

Una lengua franca del mundo antiguo

El arameo se convirtió en la lengua administrativa y comercial de grandes imperios. El imperio neoasirio y, sobre todo, el imperio persa aqueménida lo adoptaron como lengua de cancillería, de modo que documentos en arameo viajaban desde Egipto hasta la India. Su alfabeto, derivado del fenicio, influyó en numerosas escrituras posteriores.

Durante siglos, quien quería ser entendido entre el Mediterráneo y Persia escribía en arameo.

Arameo y textos sagrados

Partes de la Biblia hebrea —pasajes de los libros de Daniel y Esdras— están escritas en arameo, no en hebreo. En la época romana, el arameo era la lengua cotidiana de buena parte de la población de Judea y Galilea, y se suele considerar la lengua materna que se hablaba en aquella región. Más tarde, el siríaco, una variedad oriental del arameo, se convirtió en una de las grandes lenguas literarias del cristianismo, con una rica tradición de teología, poesía e historia.

El arameo hoy

El arameo nunca llegó a extinguirse del todo. Diversas variedades del neoarameo siguen siendo lengua viva de comunidades cristianas —asirias, caldeas y siríacas— y de los mandeos, así como de algunos pueblos como Maaloula, en Siria, célebre por conservar una forma de arameo occidental. Son, sin embargo, lenguas amenazadas: las guerras, el éxodo y la dispersión han reducido drásticamente el número de hablantes.

La supervivencia del arameo depende hoy, en gran medida, de la diáspora. En ciudades de Europa, América y Australia, familias originarias de Oriente Próximo se esfuerzan por transmitir a sus hijos una lengua que fue, hace milenios, la voz común de un mundo entero. Su historia recuerda hasta qué punto las lenguas, como las personas, conocen también el exilio.

← Volver al sumario